El limpiafondos es un elemento imprescindible para mantener una piscina en buenas condiciones. Para saber cómo se usa este accesorio tan fundamental, además de a descargar nuestra APP gratuíta SafePool365, te invitamos a seguir leyendo este post ahora que nos metemos de lleno en la temporada de baños.

Además del limpiafondos, hay que contar con una depuradora para filtrar el agua y limpiar el fondo de la piscina. Como sabrás, hay que encenderla todos los días durante unas cuantas horas. Habrá que echar mano del limpiafondos cuando se vea que el agua está demasiado sucia por los residuos que pueden haberse acumulado en el fondo. Lo habitual en las piscinas particulares es hacerlo una vez a la semana. En las públicas, lógicamente, la frecuencia será incluso diaria.

Es  muy importante que el agua esté parada para poder ver bien si hay o no suciedad en el fondo y que esta no se levante con el movimiento. Al pasar el limpiafondos, la depuradora ha de estar también encendida.

Hay que procurar además tener a mano la manguera y la pértiga. Se irá sumergiendo el limpiafondos en el agua de forma vertical y limpiando de un extremo a otro, de la parte más a la menos profunda. Hay que procurar hacerlo trazando líneas rectas para que la suciedad no se revuelva. Dependiendo de su capacidad, los limpiafondos van conectados a la tubería del skimmer o a un sistema de aspiración integrado. Como decimos, hay que ir pasando en líneas paralelas, haciendo que la pasada siguiente pise un poco la pasada con anterioridad.

Hay que prestar la debida atención al filtro ya que este puede atascarse transcurrido un tiempo si no se acometen las labores de mantenimiento correspondientes. Mucho cuidado también con la suciedad que se puede acumular en las paredes de la piscina. En estos casos hay unos productos para aplicar y hacer que la suciedad baje hasta el fondo. Una vez que esté limpio el fondo y los filtros, será cuando haya que aplicar el cloro, en la cantidad y momento que te indique nuestra aplicación SafePool365.

Factores a tener en cuenta al elegir el limpiafondos

  1. El tamaño de la piscina: no será el mismo el que usemos en vasos portátiles, en piscinas desmontables o en instalaciones fijas. Puede ser manual o automático, hidráulico o eléctrico.
  2. La forma del vaso: si tiene muchos rincones, ángulos o escaleras interiores sumergidas habrá que usar uno que nos haga más sencilla la tarea de limpiar el fondo. Ha de adaptarse bien a la profundidad del vaso.
  3. El revestimiento: los que estén recubiertos con liner o los de poliéster acumulan menos suciedad en las paredes, pero la suelen depositar en el suelo. En cambio, si está recubierto de baldosas o gresite se tiende a acumular mayor suciedad en las paredes y en las juntas de las piezas.
  4. Sistema de filtración: hay modelos de limpiafondos polivalentes o indicados para un determinado tipo de filtración. Lo mejor es dejarse asesorar por un experto para saber qué tipo de limpiafondos va mejor a cada piscina.