El suelo que rodea una piscina, en caso de las instalaciones al aire libre, es una zona especialmente expuesta a las inclemencias del tiempo que por lo tanto va a precisar de unos cuidados determinados para alargar su vida útil. Pero no solo para eso, sino también para evitar accidentes como posibles resbalones en el borde de la piscina. En este nuevo post repasamos algunas pautas para hacerlo.


A los rayos del sol, que van resecando el material que rodea a la piscina, se suma el viento y la lluvia que traen suciedad que poco a poco se va acumulando sino se atienda a las tareas de limpieza y mantenimiento debidas. Además, en verano, en plena época de baños, el cloro y la cal del agua se adhieren al pavimento y pueden provocar manchas. Recuerda aplicar las cantidades adecuadas recurriendo a nuestra nuestra app SafePool365.

Teniendo en cuenta que el suelo de alrededor de las piscinas suele estar mojado, es muy importante que el pavimento esté protegido con algún producto antideslizante para evitar resbalones y caídas. En esta misma línea, es imprescindible analizar el suelo que rodea la piscina y aplicarle tratamientos específicos de forma periódica para asegurarnos de que la instalación sigue siendo segura e higiénica. El material más común para el pavimento que rodea a las piscinas es la terracota o la piedra caliza.

Hay que evitar las filtraciones de agua en las baldosas, garantizando que el suelo permanezca antideslizante y evitando la formación de manchas de humedad, salitre y moho. Habrá que echar mano de un producto hidrofugante. El momento ideal para aplicarlo es entre los meses de abril y junio, es decir, cuando la temperatura ambiental no supera los 35º C.

Materiales para el suelo del entorno de la piscina

Piedra

Un material tradicional para el revestimiento exterior de las piscinas. Sea piedra natural o artificial, siempre es muy resistente a los agentes atmosféricos, al agua y a los productos químicos. La piedra no debe ser nunca pulida sino proporcionar cierta rugosidad para evitar que resbale. Algunas piedras apropiadas para los exteriores de piscinas son las pizarras o las cuarcitas.

Piedra y césped

Podemos sumar, a la piedra natural o artificial, otro tipo de suelos como el césped para conseguir efectos más decorativos. Se puede colocar formando veredas, caminos o aceras.

Cerámica

Los suelos de cerámica para exterior nos permiten configurar una gran variedad de diseños. El gres o el barro cocido destaca además por su larga vida útil y son especialmente resistentes frente al agua y el sol. Tienen que ser antideslizantes y de baja porosidad, como por ejemplo los suelos porcelánicos. La cerámica es ideal para escaleras, escalones, desniveles o rebosaderos.

Madera

Aporta una calidez especial. Se puede optar por la cubrición total o solo alrededor de la coronación del vaso. La madera ha de ser dura y muy resistente a la intemperie, no puede agrietarse ni deteriorarse y, por descontado, debe ser antideslizante. La solución perfecta es utilizar maderas exóticas, de mucha densidad y dureza. En el mercado, encontramos la madera para piscinas en tablas tipo tarima, estriadas o con superficie lisa.