Si lees con frecuencia las publicaciones de nuestro blog, serás plenamente consciente de que, para que el agua de la piscina esté limpia y transparente y el baño sea en consecuencia seguro, hay que atender a una serie de pautas de mantenimiento concretas. Pautas que podremos tener siempre en cuenta gracias a la app de SafePool365.

El tratamiento principal al que hemos de someter al agua de la piscina es el de desinfección, habitualmente a base de cloro. Otra manera de clorar el agua de la piscina es recurriendo a la cloración salina o electrólisis salina. En este nuevo post vamos a ver de qué se trata.

En estos casos se suele echar mano de sal para piscinas (cloruro sódico) o de cloruro de magnesio. Es necesario instalar un aparato adecuado que vaya conectado al sistema de filtración. Este, mediante un sistema automático, descompone el producto que se ha añadido a la piscina.

El electrolizador es uno de los sistemas que se utilizan, además de para destruir bacterias y virus del agua, para inhibir su crecimiento. Se hace aplicando una corriente eléctrica polarizada al agua de filtrado. De este modo se crea una pequeña reacción química que permite la desinfección del agua. Este proceso se conoce como electrocloración y lo que hace es generar un desinfectante in situ. Cuando se activa el filtro, el agua pasa por el electrolizador y este transforma el producto en cloro libre.

Qué tipo de sal se usa en las piscinas

Con este método lo que se hace es verter directamente en el agua de la piscina sal pura, es decir, cloruro sódico puro especial para piscinas. La sal común de origen marina no sirve porque tiene cal, metales y otras impurezas que darían al traste con el mecanismo del electrolizador. Habrá que aplicar una concentración de sal de unos 3.500-3.800 ppm (partes por millón).

El circuito de cloración salina disocia el cloruro sódico dando lugar a un compuesto llamado ácido hipocloroso, la materia activa que desinfecta el agua. Con un pH adecuado, el ácido hipocloroso actúa como agente desinfectante para el agua de la piscina. Además, combinado con el agua volverá a generar sal y producirá un circuito cerrado de forma permanente. Durante el proceso, el agua se evapora y habrá que ir añadiendo sal para mantener la concentración adecuada. Por supuesto, sin olvidar controlar otros parámetros como el pH, el cloro libre o el producto antialgas que hayamos aplicado.

La importancia de verificar la dureza del agua

Esta se mide por el “TH”, siglas en inglés de total hardness. Se mide en grados franceses (1 ºF= 10mg/l de carbonato cálcico). Los valores ideales son los comprendidos entre 10 y 35º F. Si la dureza del agua es demasiado alta, corremos el riesgo de que el electrolizador tenga incrustaciones de cal y pueda alterar la superficie de los electrodos del aparato. Por último, recuerda que se debe programar el sistema de filtraje del agua durante al menos 8 horas al día. Si te decides a descargar nuestra app SafePool365 nuestros expertos te recomendarán hacerlo durante el día para que los rayos solares aporten la máxima eficacia a la sal o magnesio electrolizado que hayamos aplicado.